Viajar por placer

No habrá nada más gratificante que viajar por placer, conocer mundo, explorar lugres perdidos, visitar ciudades desconocidos, conocer pueblos con encanto…
La mejor manera de invertir el tiempo y el dinero es hacerlo en viajar, realizar viajes inolvidables y poder atesorar esos recuerdos es algo indescriptible.

No hace falta salir de España para conocer lugares maravillosos, no hace falta irse del país para poder perderse en pueblecitos pequeños y coquetos que te dejan sin respiración por la belleza que ofrecen, esto pasa en Asturias, tiene un encanto diferente, un encanto que te hace ver las cosas desde otra perspectiva, lugares en los que pagarías por vivir, la tranquilidad, la paz, la templanza todo lo que necesitas para vivir en paz. Estos pueblos lejos de lo que podamos creer estan muy bien conectados, aunque parezca que están alejados de la mano de Dios es todo lo contrario, tienen buenos enlaces por carretera, autobuses que hacen recorridos a Asturias a diario, todos los servicios a un tiro de piedra, es curioso pero puedes encontrar hasta un  desguace en asturias, un taller mecánico siempre lleno de personas, un bar en el que todos se conocen y pasan el rato entre risas y chistes, como salidos de una película, donde todos se llevan bien, todos se ayudan entre sí y todos son felices.

La verdad es que recorrer estos pueblos te hace reflexionar mucho, reflexionar sobre la vida que llevamos, sobre el estrés al que estamos expuestos a diario, sobre si merece la pena vivir así, siempre corriendo, siempre a la carrera. Vivir en uno de esos pueblos debe de rejuvenecerte, debe de hacerte sentir con más vida, de hecho las personas que viven en estos pueblos cumplen los noventa y todavía salen a dar de comer al ganado y disfrutan de una salud envidiable, esto por algo será. Puede ser por el ambiente, por el aire que se respira en este tipo de pueblos, por lo que se come en estos sitios y sobre todo por la calidad de vida que se lleva en un pueblo de esas características, Las ventajas para la salud son innumerables, todos deberíamos de pasar nuestra vejez en lugares así, ser felices y vivir en la naturaleza o en la montaña o junto al mar, donde más nos guste.
Por desgracia esto no se puede hacer así que no nos queda nada más que resignarnos y vivir la vida que tenemos, eso sí, viajando siempre que podamos.