Los mejores proveedores al mejor precio

Cuando era pequeña me encantaba pasar horas y horas en la papelería que regentaba mi tia Pilar. Era una papelería de barrio en la que podías encontrar casi de todo, desde todo lo necesario para el cole como alguna que otra chuche, pan los domingos y portafotos plateados que vendía a mitad de precio por que solo le quedaban esos y quería quitárselos de en medio. Cuando salía del cole me iba allí con ella, así aprendí todo lo relacionado con la papelería, calidades de papeles y tipos de folios, tintas y recambios para bolígrafos y estilográficas y mil cosas más, mi madre decía que una niña de mi edad que entonces contaría con doce o trece años tenía que tener otras inquietudes en lugar de pasar las tardes con una señora mayor vendiendo folios y lapiceros, pero a mi es lo que me gustaba, además la tía Pilar era súper agradable y me lo pasaba muy bien con ella.

Así que no es de extrañar que ahora de adulta haya montado mi propia papelería, un ligar amplio y acogedor en el que paso diez horas diarias y en el que me encuentro francamente bien. No fue sencillo conseguirlo, para encontrar un buen local en el que instalarme tuve que ver decenas de locales que no cumplían con mis expectativas, unos demasiado caros, otros demasiado pequeños, algunos sin nada de luz natural tuve que dar muchos paseos buscando. Hasta que encontré lo que buscaba. Tras esto tuve que buscar los mejores y más económicos proveedores de material escolar.

Solo me han hecho falta dos meses para que se hable de mi por el barrio y los que antes iban al centro a por el periódico o las chuches de los niños, ahora pasan a comprármelo a mí, lo cual está muy bien porque ya cuento con una clientela fija que es de agradecer. Yo de momento no tengo hijas, pero si alguna vez las tengo, dejaré que haga lo que quiera, y si lo que le gusta es acompañarme por las tardes y vender cuadernos y lápices de colores pues que lo haga, a mi no me ha ido tan mal. Gracias a  mi negocio puedo ser independiente económicamente y en cuanto pueda me emancipare de casa de mis padres que ya tengo una edad más que razonable para ello. Entre cuadernos y chuches paso los días en mi papelería.